viernes, 16 de marzo de 2018

George Peabody

El doodle de hoy recuerda al empresario y filántropo norteamericano
George Peabody

El empresario y padre de la filantropía moderna George Peabody es recordado y homenajeado hoy por Google con un colorido doodle.

Nacido en un linaje de hombres de negocios en 1852, la educación privada de Peabody se truncó cuando la Guerra Civil empobreció a su familia. En ese contexto, el hombre de Massachussets viajó a Nueva York para educarse, donde pasó incontables horas en la biblioteca de YMCS, institución a la que luego llamó su alma máter. Tiempo después, su futuro se vio asegurado cuando se convirtió en socio de una exitosa firma de inversiones, marcando así el comienzo de una larga y lucrativa carrera.

Durante su vida, Peabody se sumergió en el activismo social y político, con especial énfasis en la promoción de la educación en el sur de Estados Unidos. De hecho, fue en este día en 1867 que se le otorgó la Medalla de Oro del Congreso después de donar dos millones de dólares (lo que hoy serían 36 millones de dólares) para el avance de la educación.

El Doodle de hoy es resultado de un proyecto de mural voluntario del equipo Doodle en la escuela primaria George Peabody, en San Francisco, California. El mural actualmente reside en la cafetería de los estudiantes.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Stephen Hawking

Stephen Hawking

Stephen William Hawking nació el 8 de enero de 1942 en la ciudad británica de Oxford.

En 1962 se graduó de la Universidad de Oxford con un título en matemáticas y física. Cuatro años más tarde concluyó los estudios de doctorado en física del Trinity Hall de la Universidad de Cambridge.

A los 21 años de edad, Hawking fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa. En esa ocasión, los médicos estimaron la expectativa de vida en cerca de dos años. Sin embargo, el físico siguió con su trabajo científico a pesar de la rápida progresión de la enfermedad.
En 1965, Hawking comenzó a dedicarse a la investigación científica en el Gonville and Caius College de la Universidad de Cambridge, donde, a lo largo de los años, ocupó distintos cargos en los institutos de astronomía y de matemáticas aplicadas y física.

Durante 30 años, desde 1979 hasta su jubilación en 2009, Hawking fue el profesor Lucasiano de la Universidad de Cambridge, uno de los puestos académicos más prestigiosos de todo el mundo.

Entre 2009 y 2014 fue director de investigación en el Centro para Cosmología Teórica de la universidad de Cambridge. Hasta el día de hoy, Stephen sigue siendo parte activa de la Universidad de Cambridge y conserva una oficina en el Departamento de Matemáticas Aplicadas y Física Teórica.
Hawking ha estado casado dos veces. El primer matrimonio, con Jane Wilde Hawking, duró de 1965 a 1991, mientras el segundo, con Elaine Mason, de 1995 a 2006. De su unión con Jane, Hawking tuvo tres hijos: Robert (1967), Lucy (1970) y Timothy (1979).

14-03-2018 Falleció este miércoles a los 76 años en su casa en Cambridge, Reino Unido. Fue diagnosticado de ELA a los 21 años y los médicos le daban apenas dos años más de vida. Se graduó con honores de Oxford, hizo un posgrado de cosmología y fue autor de teorías revolucionarias.

Día de pi

Día del Número Pi
Día de pi

El Día de Pi se celebra el 14 de marzo, fecha que el Congreso de EEUU eligió en el 2009 para homenajear a este número irracional, con intención de promover las matemáticas y las ciencias en la educación. Los parlamentarios escogieron ese día porque su escritura en inglés (3/14) coincide con el valor de la ilustre constante. 

Se conocen como Día de Pi dos celebraciones en honor de la expresión matemática Pi: el "Día Pi" y el "Día de aproximación de Pi". Esta celebración fue una ocurrencia del físico Larry Shaw, en San Francisco,​ y ha ido ganando en popularidad, hasta el punto de contar en 2009 con una resolución favorable de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos,​ en la que se declaraba oficialmente el 14 de marzo como Día Nacional de Pi.3.

domingo, 11 de marzo de 2018

Interesante Acertijo


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Interesante Acertijo

Cuando me encontré con este acertijo por primera vez, hace unos años, sentí rabia y una especie de decepción personal al conocer la respuesta y ver que no se me había ocurrido.
Con el tiempo supe que, en realidad, la mayoría no logra resolverlo, como el 86% de los estudiantes de psicología que participaron en 2014 en un estudio de la Universidad de Boston (EE.UU.) que usó esta adivinanza, conocida en el ámbito de la sociología:

Un padre y su hijo viajan en coche y tienen un accidente grave. El padre muere y al hijo se lo llevan al hospital porque necesita una compleja operación de emergencia, para la que llaman a una eminencia médica. Pero cuando entra en el quirófano dice: "No puedo operarlo, es mi hijo". ¿Cómo se explica esto?

Si ya sabes la solución, probablemente te parezca increíble que alguien dude de la respuesta. (Si no la conoces, sigue leyendo).

Pero ¿cómo puede ser posible que a tanta gente no se le ocurra la respuesta más obvia?

Lo que nos pasa a la mayoría, hombres y mujeres, tiene un nombre científico: es una parcialidad inconsciente o "implícita".

Este sesgo automático explica por qué muchas veces hasta a las personas más feministas no se les ocurre resolver el acertijo diciendo que la eminencia médica es una mujer.

El origen de este tipo de prejuicios "implícitos" se remonta a la infancia temprana: cuando los niños aprenden del mundo que los rodea y se crean en el cerebro asociaciones neuronales que relacionan conceptos y recuerdos de una manera inconsciente.

De hecho, "el cerebro inconsciente está a cargo de la mayoría de nuestro funcionamiento diario", explica Tinu Cornish, psicóloga del centro Equality Challenge Unit, que asesora a universidades sobre diversidad.

"Si cada vez que vas a trabajar o que enciendes la tele o escuchas la radio ves que los hombres están asociados al liderazgo, a un mayor estatus y a una mayor capacidad, eso es lo que nuestro cerebro inconsciente va a aprender", dijo.

La exposición desde la infancia a imágenes aparentemente insignificantes como esta puede reforzar asociaciones de género que se quedan en el inconsciente.

"Nuestro cerebro inconsciente es como si dijéramos nuestro cerebro mamífero o reptil: no razona las cosas en palabras, sino que aprende que dos cosas están relacionadas. Y cuando dos eventos están relacionados hace que las neuronas establezcan una conexión", añadió la especialista.

Esas asociaciones son culturales, pero se fijan como huellas en nuestro cerebro y nos acompañan inconscientemente durante toda la vida.

En realidad, forman parte de nuestro desarrollo evolutivo: estos atajos mentales, llamados heurísticos, nos ayudan a navegar por el mundo, a categorizar automáticamente personas y situaciones que podrían representar un peligro y a tomar decisiones rápidas constantes a un nivel inconsciente.

Pero también nos predisponen a tener prejuicios de género, de raza, de religión, o de estatus socioeconómico que pueden contradecir los valores que firmemente defendemos.

lunes, 5 de marzo de 2018

¿Qué es el Management?


¿Qué es el Management?

Al decir “Management” probablemente pasen por tu mente muchas palabras que crees que están relacionadas, pero quizás no sepas con exactitud a que se refiere. ¿Es un cargo? ¿Un estilo de conducción? O bien,  ¿qué es ser manager? A continuación hablaremos de su epistemología, origen y uso dentro del campo de la administración.

¿Qué es el Management?

El management  es la administración o gestión de todas las actividades asignadas por la división de trabajo dentro de una organización.

¿Cuál es la misión fundamental del Management?

La misión fundamental del Management es conseguir la actuación conjunta y eficaz de la gente hacia objetivos y valores comunes, estructura adecuada, adiestramiento y desarrollo necesarios para la eficacia y respuesta al cambio.

Luego de lo mencionado podemos decir que el management es un conjunto de los siguientes principios esenciales:

El Management se refiere al hombre. Su misión es hacer a la gente capaz de eficacia conjunta, para hacer sus puntos fuertes eficaces y sus debilidades irrelevantes. En esto consiste toda la organización y ésta es la razón de que el Management constituya el factor crítico y determinante.

Puesto que el Management está comprometido con la integración de las personas en un proyecto común, se encuentra profundamente inserto en la cultura. Por ello, uno de los retos básicos a que deben enfrentarse los managers de un país en vías de desarrollo es encontrar e identificar aquellos elementos de su propia tradición, historia y cultura que puedan utilizarse como bloques para construir el Management.

Cada empresa debe comprometerse con objetivos comunes y valores compartidos. La empresa debe tener objetivos simples, claros y uniformes. La primera función del Management es pensar, elaborar y dar ejemplo respecto a los fines, valores y objetivos.

El Management deber ser asimismo capaz de desarrollar la empresa y cada uno de sus miembros a medida que cambian las necesidades y las oportunidades.

Cada empresa se compone de gente con diferentes capacidades y conocimientos, que realiza diferentes tipos de trabajo. Debe construirse sobre la comunicación y sobre la responsabilidad individual.

Una organización necesita una diversidad de comprobaciones para evaluar su salud y su eficacia. Dicha eficacia ha de construirse en la empresa y en su Management; ha de medirse y ha de mejorarse continuamente.

Lo más importante a recordar sobre cada empresa es que los resultados sólo se dan hacia el exterior.

Los managers que comprendan y apliquen estos principios llegarán a ser managers cumplidos y realizados.

El Management como arte liberal

El Management es, en definitiva, lo que tradicionalmente suele llamarse arte liberal, porque se refiere a los fundamentos del saber, conocimiento de uno mismo, prudencia y liderazgo: “arte”, porque es práctica y aplicación. Los managers aprovechan todos los conocimientos y hallazgos de las humanidades y de las ciencias sociales; de la psicología y de la filosofía, de la economía y de la historia, de las ciencias físicas y de la ética. Pero orientan este saber hacia la eficacia y los logros.

Por esa razón el Management será cada vez más disciplina y práctica.

Ciencia contra superstición, más vida

Ciencia contra superstición, más vida

A Galileo lo quiso callar malamente la Inquisición cuando anunció que la Tierra era redonda, pero la fatiga y humillaciones a que lo sometieron no impidió que se fabricaran telescopios. La ciencia, a lo ancho de los siglos, representa algunas de las batallas más hermosas contra la ignorancia y la superstición. Si estamos aquí es por una combinación de biología y hallazgos. Pueden faltar los dioses, pero no conviene que nos falten científicos. María Blasco es investigadora. Doctora en Bioquímica y Biología Molecular. Estudia los mecanismos por los que nuestras células envejecen y en su desbarrancadero generan enfermedades como el cáncer. Intenta 'borrar' los telómeros del cáncer: arrebatarle la juventud y que envejezca cuanto antes. Dirige el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y tiene más eco fuera que dentro. Fuera de España, quiero decir. La ciencia es expansiva. No se detiene jamás. Y puestos a adorar sale más rentable hacerlo con una probeta que con un Kalashnikov. 

Cada avance científico, algunos incluso conflictivos, acaban por ser aceptados por la mayoría con naturalidad, incluso con gratitud. Pero no toques las creencias, los símbolos, las montañas sagradas de la gente. Por defender esa quincallería emocional es lícito matar y cualquier ser aparentemente adorable considera legítimo convertirse en una fiera. La ciencia también ayuda a relativizar. María Blasco contagia un vitalismo cauto si la escuchas hablar. Cree en un futuro mejor hecho. Mejor repartido. Mejor compartido. Y para eso considera imprescindible la ciencia, pues ayuda también a lograr nuevas cotas de igualdad. Ella lo explica mejor. Cada día está más cerca la conquista de una juventud más prolongada, de una muerte más lejana. No es una monstruosidad, sino una opción. Aunque dudo que sea para todos. El trabajo de la investigadora María Blasco es estudiar ese galope de ir tan de cabeza a la muerte. Intentar frenarlo cuando es prematuro. Le debemos gratitud, como a tantos de los suyos. La ciencia viene del conocimiento, de la curiosidad. De la necesidad de no dejar las preguntas a un lado. Y principalmente ayuda a prevenir y a curar. 

FUENTE

jueves, 1 de marzo de 2018

Theoría y praxis de la sociedad civil

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Theoría y praxis de la sociedad civil

Decía el Maestro J. R. Núñez Tenorio que “toda teoría es teoría de una práctica y que toda práctica lo es para una teoría”. Teoría de una práctica, práctica para una teoría. Como puede apreciarse, los términos puestos permanecen recíprocamente indiferentes, recíprocamente aislados, sin llegar a su mutua com-pene-tración, por más que acuerden establecer entre sí una relación contractual, a los fines de una circunstancial cooperación de intereses com-partidos que incluye la “separación de bienes”. Lejos queda la sinnlich menschliche tatigkeit, ese “término del pensamiento” –¡ese Gegenstand!– en virtud del cual la teoría deviene “verdad objetiva”, es decir, praxis. Es verdad que el entendimiento abstracto, reflexivo, custodiaba de cabo a rabo, cual casamatas, las ilustrativas representaciones conceptuales y hermenéuticas elaboradas por el maestro Núñez. En él todavía los términos de la oposición correlativa permanecen aislados, fijos y se entrelazan –a la manera de Kant– por medio de “el método” cognoscitivo. Y sin embargo, ello no obstaba para que la fuerza de su discurso estimulara a su siempre numeroso estudiantado a proseguir el camino, desde aquella escala intermedia –desde aquel imprescindible “segundo escalón” spinoziano–, sin el cual –y al decir de Adorno– resulta imposible dar concreción a la “intentio obliqua de la intentio obliqua”, dando así el “salto cualitativo”, determinante y necesario, que permite adentrarse en las profundas densidades de la “constelación de conceptos” propio de la filosofía en “sentido enfático”.

La verdad es que la relación entre theoría y praxis trasciende los límites de la discusión relativa a la efectividad o no de un pensamiento que adolece de objetividad, pues planteado bajo tales premisas queda al descubierto el escolasticismo oculto tras las abstracciones. La cuestión, en cambio, sugiere la confirmación de si, en efecto, un determinado modo de pensar es o no constitutivo de la realidad de verdad. En una expresión, no es posible relacionar lo que no existe. Las ideas, dice Spinoza, no son pinturas mudas sobre un lienzo: “Quienes creen que las ideas consisten en imágenes que se forman en nosotros al ser afectados por los cuerpos, se persuaden de que aquellas ideas de cosas de las que no podemos formar imagen alguna semejante no son ideas, sino solo ficciones”. Las ideas ni son palabras ni son imágenes ni son esquemas sin vida de las cosas. Ellas son “el término de la realidad” efectiva, su resultado objetivo. Pensar quiere decir objetar. Y habrá que preguntarse, en consecuencia, si, de hecho, este determinado período de la realidad nacional ha sido objeto de un estudio detenido y comprehensivo, y si, a partir de sus resultados, se ha sido capaz de conformar una auténtica teoría, un cuerpo teórico que posibilite la superación de su crisis orgánica.

No es que, por un lado, está la teoría y, por el otro, está la práctica, y de lo que se trata es de entrelazarlas, como se entrelazan los cordones de un calzado, o como se entrejuntan con la ayuda de una cuerda un hueso y una piedra. Pero tampoco es que “hay una teoría que no se ha llevado a la práctica”. Cabe preguntarse cuál será esa “teoría” o, en todo caso, qué se entiende por ella. Aparte de los anacronismos propios de lecturas sin contexto, es momento de reconocer que uno de los mayores defectos capitales de la así llamada oposición democrática venezolana ha sido, precisamente, su poco interés en la construcción de un corpus teórico lo suficientemente adecuado a la cosa misma, cabe decir, al ser social –a la sociedad civil– del presente, cosa no muy distinta ni distante de quienes, hasta ahora, han ejercido el control absoluto de los poderes fácticos del país, convencidos de que toda teoría –aparte de ciertos manuales doctrinarios– es una expresión nítida del pensamiento burgués, por lo que “solo la práctica” cuenta en y para la toma de decisiones. En fin, tal “como va viniendo vamos viendo”. Y habrá que agregar que ni siquiera se trata del pragmatismo, que en realidad es una concepción filosófica respetable, con independencia de que se acepte o se rechace. Más bien, se trata del más craso y mediocre de los empirismos, cuando no del mero instinto. Pensar, pues, sería lo “malo”. Actuar, en cambio, sería lo “bueno”. Mejor el mero impulso que “perder el tiempo” con sofisticaciones conceptuales traídas del viejo mundo. Mejor seguir repitiendo hasta la saciedad, los unos, que “el tiempo de Dios es perfecto” y, los otros, aquello de “la Venezuela potencia”, y toda sarta de consignas cargadas con las miserias de sus pasiones tristes. Es esta la más auténtica manifestación de la pobreza del espíritu de un pueblo sometido y humillado, de la cual, por cierto, da cuenta la cada vez mayor mediocridad de su lenguaje.

Que los partidos políticos no se cuenten a sí mismos como parte de la sociedad civil o que un régimen atrapado por sus propias ilusiones autárquicas la considere “enemiga del pueblo” y se haya propuesto destruirla, da cuenta de aquello que decía Marx a propósito de los intentos de Proudhon por explicar la dialéctica de Hegel: “Pese a todo su celo por escalar la cima, no ha podido jamás pasar de los dos primeros escalones y, además, les ha puesto el pie encima solo dos veces, y de estas dos veces una ha resbalado y caído boca arriba”. Es verdad que el concepto de sociedad civil –como todo concepto– ha terminado enriqueciéndose a lo largo de la historia, precisamente porque un concepto que no se identifica con su objeto no puede llamarse concepto. Y es que solo después de la consolidación histórica de la sociedad civil comprendida como burgerlischegesellschaft, fue posible concebir la inescindibilidad de la relación theoría-praxis, su plena “acción recíproca”. Por eso mismo, representarse la sociedad civil a lo Paine, es decir, como si el hombre es naturalmente bueno y el Estado malo, es tan absurdo como creer –al modo del comunista de pacotilla– que la solución a los problemas sociales consiste en eliminar la sociedad civil.

Los primeros se representan a la sociedad civil liberada del yugo normativista del Estado y los segundos como un Estado liberado de los intereses propios de la sociedad civil. Dos términos abstractos, aislados, fijos. Dos “modelos” sin contexto, sin historicidad, escindidos de la realidad histórica y concreta. Son Dr. Jekyll y Mister Hyde, el otro yo del Doctor Merengue, la “lógica del sentido” de Deleuze, que no es más que la lógica sin sentido. Los integrados y los apocalípticos de Umberto Eco insisten en que uno de los dos lados es el bueno y el otro es el malo. Y lo más patético de sus maniqueísmos: uno de los dos “siempre” tiene que imponerse y ganar.

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