lunes, 27 de abril de 2015

La Gerencia Compleja

En el año 2002 Henry Mintzberg y Jonathan Gosling escribieron para Harvard Business Review un artículo que viene al caso para comprender cuáles son los retos de los que están en las cimas de las organizaciones y que por esa razón están frente a frente con lo desconocido, que -sin embargo- intentan descifrar constantemente. Para ello solo cuentan con mucha intuición y el carácter que se hayan podido labrar a lo largo de décadas de experiencia.

Mintzberg y Gosling proponen que los gerentes deben desarrollar cinco “mentalidades gerenciales” que están en relación con cinco perspectivas que son trascendentales para la salud organizacional. La primera es la mentalidad reflexiva (todo el mundo de la deliberación y el discernimiento ético) que sirve para la gerencia de uno mismo, el plan de vida y las mejores formas de alcanzar aquello que es deseable y mantener las mejores y más fructíferas relaciones con colaboradores, amigos y relacionados.

 La primera es la mentalidad reflexiva.
 
La segunda es la mentalidad analítica. Esa habilidad por la cual los gerentes van más allá del análisis superficial y obvio para encontrar los significados esenciales de la estructuras, relaciones y sistemas.
 
 
La tercera es la mentalidad mundial.
 
La cuarta es la mentalidad colaborativa. 
 
La quinta es la mentalidad para la acción.
Todos sabemos que estas mentalidades se decantan en dos atributos que pueden llegar a tener los gerentes. El primero es el carácter forjado en hábitos virtuosos y en los resultados de buenas decisiones. El segundo, la disciplina para atender el rigor de un trabajo tan difícil sin caer en los devaneos del poder. Es la virtud de la templanza la que encamina un buen carácter más allá de las malas circunstancias.
 

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Imagen extraída de Linkedin